Tipos de claraboyas para techos y su uso para iluminar estancias

claraboyas para techos

Las claraboyas (también conocidas como lucernarios o tragaluces) son una especie de ventanas situadas en techos y tejados.

Uno de los principales beneficios de tener claraboyas en el techo de la vivienda es la posibilidad de aprovechar una mayor cantidad de luz natural

Además, hacer un uso correcto de las claraboyas puede ayudarte a ahorrar energía a la vez que imprimes a tu buhardilla o ático una estética atractiva, creando un ambiente tranquilo y relajante en el que existe mayor sensación de «conexión» con el exterior. 

¿Dónde y cómo colocar claraboyas para techos?

Instalar claraboyas en techos y tejados es bastante sencillo. 

Estas ventanas suelen colocarse en viviendas situadas en un último piso o en buhardillas, donde es habitual que existan problemas de iluminación.

También son comunes en los espacios superiores de las casas unifamiliares con tejados a dos aguas: en este tipo de cubiertas, la altura del techo en la zona en la que se apoya sobre la pared exterior es más baja que el resto, y abrir ventanas «convencionales» puede resultar complicado. 

Las claraboyas o tragaluces siempre se colocan en espacios elevados de la casa, siendo recomendadas tanto para dormitorios, salas de estar y salones, como para cuartos de baño. 

El objetivo, en todos los casos, es obtener luz natural de forma continuada, lo que implica un menor uso de las luces artificiales y un ahorro en nuestras facturas eléctricas. 

Las claraboyas para techos constan de dos partes: 

  • Cúpula o cubierta. Es la parte superior de la claraboya, o lo que es lo mismo, el lugar por donde entra la luz. La cúpula puede estar fabricada con diversos materiales, siendo los más comunes el metacrilato y el policarbonato. Dependiendo de su función, esta cubierta puede tener una, dos o hasta tres capas. Generalmente, las cúpulas de las claraboyas para techo tienen forma esférica o parabólica porque son más resistentes: así, en caso de golpe, este se reparte en toda su extensión. En algunas zonas lluviosas, conviene instalar claraboyas con cúpula piramidal para facilitar el paso de la luz a la vez que se impide la acumulación de agua. 
  • Zócalo. El zócalo es la parte fija donde se coloca la cúpula de la claraboya. Normalmente, los zócalos para claraboyas y tragaluces se fabrican con fibra de vidrio, PVC o chapa, y se fijan al tejado. 

Respecto a su instalación, dependerá de su forma o de su sistema de apertura. 

Por ejemplo, las claraboyas rectangulares son las más habituales y las más fáciles de colocar. 

Instalar claraboyas para techos fijas y que funcionan como puntos de luz también es más fácil que instalar claraboyas con sistema de apertura, aunque estas últimas son cada vez más habituales porque sirven para instalar extractores de humos y mecanismos que facilitan la apertura al tejado. 

En todos los casos, es fundamental que la cúpula y el zócalo encajen correctamente para eliminar cualquier tipo de filtración en la vivienda.

Tipos de claraboyas para techos según su función, apertura y forma 

Antes de saber cómo instalar una claraboya en nuestro techo, lo más importante es asesorarnos para elegir aquella que mejor se adapte a nuestras necesidades y al diseño arquitectónico de nuestra vivienda. 

En función de su uso, las claraboyas o tragaluces pueden ser: 

  • Claraboyas fijas. Son las más comunes y no tienen sistema de apertura. Se usan como una forma natural de iluminar estancias, aunque no facilitan la ventilación. 
  • Claraboyas de ventilación. Tal y como su nombre indica, pueden abrirse total o parcialmente para permitir, además del ingreso de luz, que entre aire fresco en la estancia. 
  • Claraboyas tubulares. Con esta denominación nos referimos a los conocidos como «tragaluces solares». Se trata de tubos largos que se instalan para atrapar la luz y reflejarla en el interior de la vivienda. Puesto que también pueden ayudarnos a ventilar, los tubos solares son habituales en espacios pequeños y sin ventanas, como cuartos de baño, aseos o vestidores. 

Por otra parte, y según su sistema de apertura, las claraboyas para techos pueden ser: 

  • Telescópicas. Admiten una apertura de hasta 85-90 grados y pueden usarse igualmente como ventana o como salida al exterior. Su denominación se debe a su sistema de amortiguación. Aunque cuando están abiertas permiten el flujo de aire, no son el tipo de claraboya más recomendada si lo que quieres es ventilar bien un baño o una cocina. 
  • Por husillo. Los husillos son manivelas que ayudan a abrir la cúpula de la claraboya. Este tipo de tragaluces tienen una apertura de unos 30 centímetros fija, y están recomendadas para pasillos o estancias de paso (recibidores, zonas de escaleras, etc.) con techos de menos de tres metros de altura. 
  • Electrónicas. Cuando los techos o tejados son bastante altas, es habitual apostar por sistemas de apertura electrónicos. Estos, además de cómodos, tienen un sensor que determina el nivel de apertura de la claraboya dependiendo del viento, la lluvia, la cantidad de humo en el interior de la estancia donde están ubicadas, etc.

Para terminar, podemos establecer una tercera categoría de claraboyas de techo para iluminar estancias según su forma. 

  • Planas. Estas claraboyas no tienen relieve y siguen la inclinación del techo donde se ubican. 
  • Redondas. Este tipo de claraboyas suelen ser planas y ofrecen acabados muy estéticos, aunque no son muy comunes. Muchas veces, los tubos solares tienen esta forma. 
  • Poligonales. También son planas y su forma puede ser octogonal, triangular, hexagonal, etc. Su principal ventaja es que se adaptan a cualquier espacio. 
  • Con cúpula. Son las más habituales, por todas las ventajas que ofrecen. Generalmente, se proyectan hacia arriba y son muy resistentes. 
  • Piramidales. Su base es cuadrada o rectangular, aunque se proyectan hacia afuera en forma de pirámide. Su principal ventaja es que son muy estéticas; su principal inconveniente, que captan menos luz que las claraboyas planas. En todo caso, se recomiendan para zonas lluviosas. 

Las claraboyas funcionan como «focos naturales» que irradian la luz hacia abajo, provocando que la iluminación natural en las estancias sea más extensa. De alguna forma, es como si tuviésemos una ventana constantemente abierta hacia la naturaleza, permitiéndonos conectar con el exterior. 

Además, y aunque las claraboyas ya se usaron en épocas pasadas, generan un efecto de modernidad, imprimiendo a las habitaciones una apariencia espontánea y un toque más «bohemio».

Como verás, existen muchos tipos de claraboyas para techos. ¿Nuestro consejo? Consulta con un experto para saber cuál es la que más te interesa o la que más encaja con tu vivienda. 

Este sitio web usa cookies. Más información. ACEPTAR