Claves para entender la arquitectura española

Claves para entender la arquitectura española
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España cuenta con una rica arquitectura debido a la confluencia de civilizaciones y culturas que han poblado nuestro territorio a lo largo de los siglos. Así, en nuestro país encontramos obras maestras como el Alcázar de Segovia, la Alhambra y el Palacio de Carlos V de Granada, la Sagrada Familia de Barcelona, El Escorial y el Palacio de Comunicaciones de Madrid o la Lonja de la Seda y el Palacio del Marqués de dos Aguas de Valencia. 

Todas ellas nos permiten conocer de primera mano los estilos arquitectónicos de las diferentes regiones españolas. Tanto si decides comprar o alquilar un piso, la ciudad más cercana a ti seguro que tiene elementos arquitectónicos increíbles para visitar.

Breve historia de la arquitectura española 

Durante siglos, las principales obras de la arquitectura española han tenido una finalidad religiosa, aunque su influencia ha alcanzando también a edificios civiles y palacios de la realeza y la nobleza. 

Entre los siglos XI y XII, en el norte de la Península Ibérica se desarrolló una rica arquitectura románica, lejos de la influencia musulmana, entre cuyos ejemplos destacan la Iglesia de San Clemente de Taüll y la Catedral de Santiago de Compostela.

Otra de las claves para entender la arquitectura española es la llegada del estilo gótico, que supuso la incorporación del arco apuntado y las bóvedas de crucería. Este estilo se desarrolló en la España de los siglos XIII y XV, y algunos ejemplos relevantes son las Catedrales de Burgos y León.

Sin duda, una de las grandes peculiaridades de la arquitectura medieval de España es la presencia del estilo hispanomusulmán, un vestigio de la ocupación islámica que sigue patente en edificios como la Mezquita de Córdoba, la Giralda de Sevilla o el Palacio de la Aljafería de Zaragoza. 

La arquitectura renacentista, más sobria, también tiene una importante presencia en nuestro país a partir del siglo XV. Sus formas sencillas y geométricas pueden verse en la fachada de la Universidad de Alcalá de Henares o en el Monasterio de San Lorenzo del Escorial. 

Por último, el estilo barroco, que en el caso de España vive su mayor apogeo en los siglos XVII y XVIII, está presente en las fachadas de la Universidad de Valladolid o en el Palacio de San Telmo de Sevilla.

Características de la arquitectura española de los siglos XIX y XX  

El aislamiento provocado por las políticas del rey Fernando VII provocó que la arquitectura española en el siglo XIX derivara hacia el modernismo, lejos del neoclasicismo imperante en Europa. Aún así, edificios como el Museo del Prado y la Puerta de Toledo en Madrid o el paseo del Borne de Palma de Mallorca son ejemplos de la arquitectura neoclásica de la primera mitad del siglo XIX. 

Durante la segunda mitad de este siglo aparecen las diferentes corrientes arquitectónicas ligadas al crecimiento de las ciudades y a la creación de los ensanches, nuevos barrios diseñados para el desarrollo de zonas urbanas. Los ejemplos para entender el urbanismo de esta época son el Plan Castro, de Madrid, y el Plan Cerdá, en Barcelona. 

Otra de las características de la arquitectura española en el siglo XIX es el uso de nuevos materiales y técnicas de construcción, mucho más resistentes, como el hierro, el cristal y el hormigón armado, todos ellos vinculados al desarrollo ferroviario. Las estaciones de tren de Atocha en Madrid y la Estación del Norte de Valencia son ejemplos de este estilo arquitectónico. Otro ejemplo, famoso por el uso de cristal y hierro en las cúpulas, es el Pabellón de Cristal del Parque del Retiro de Madrid. 

Pero si algo define la arquitectura española de finales del siglo XIX y principios del siglo XX es el modernismo, un estilo que combina belleza, elegancia, ornamentación y funcionalidad.

En España, este movimiento arquitectónico fue especialmente notable en Cataluña, con Antonio Gaudí como máximo exponente. El Palacio Güell, las bodegas Güell o la casa Calvet son algunos de los símbolos de un modernismo muy personal en el que estructura y decoración son entendidos como un todo.

La arquitectura española del siglo XX se considera muy fructífera. Durante las primeras tres décadas en nuestro país conviven diferentes estilos arquitectónicos. Este hecho dará paso a una arquitectura «ecléctica» que posibilita la combinación de elementos de estilos anteriores, con cierta coherencia estética, para adaptarse a la necesidades funcionales de cada edificio. La Catedral de la Almudena de Madrid, proyectada en 1881, es un ejemplo de arquitectura ecléctica en España.

En esta época también surge el racionalismo, contrario a la academias y a las decoración Art Noveau y que destaca por el uso del hormigón armado. Este racionalismo se extenderá tras la Guerra Civil, especialmente durante los años 40 y 50, con resultados monumentales aunque bastante heterogéneos a nivel estético.

A partir de los años 60, las nuevas tendencias internacionales y la influencia de Mies van der Rohe o Le Corbusier comienzan a tener presencia en las obras arquitectónicas españolas. Poco después, nombres propios como Sáenz de Oiza, Ricardo Bofill o Rafael Moneo, a los que después se unirá Santiago Calatrava, alcanzarán fama internacional.

10 obras maestras de la arquitectura española reciente

Para entender las características de la arquitectura española más reciente, nada mejor que observar una selección de las obras más representativas de este siglo, entre las que destacamos:  

Torres Blancas de Madrid (Francisco Javier Sáez de Oiza)

Símbolo indiscutible de la arquitectura española del siglo XX, este edificio de viviendas forma una especie de árbol de cemento. Está inspirado en las obras de autores de referencia de la época y especialmente en  la torre Price de Frank Lloyd Wright, construida entre 1952 y 1956 en Oklahoma (EEUU). 

Dispensario Antituberculoso de Barcelona (Josep Lluís Sert, Josep Torres Clavé y Joan Baptista Subirana) 

Este edificio supuso todo un hito de la arquitectura moderna en España. Fue desarrollado por tres de los miembros más importantes del GATCPAC (Grupo de Artistas y Técnicos Catalanes para el Progreso de las Artes Constructivas) y es un modelo de construcción racional, funcional y soleada.  Vivir en Barcelona te permitirá disfrutarlo al completo.

Edificio Capitol de Madrid (Luis Martínez-Feduchi y Vicente Eced)

Sin duda, el Capitol es uno de los edificios más famosos de la Gran Vía madrileña y un must para quienes viven en Madrid. De estilo vanguardista, está inspirado en los rascacielos neoyorquinos y en el expresionismo alemán

Club Náutico de San Sebastián (José Manuel Aizpurúa y Joaquín Labayén) 

Este edificio, con claras referencias a la obra de Le Corbusier, es uno de los emblemas del primer racionalismo español y también una de las obras destacables de la arquitectura española del siglo XX. 

Plaza del Tenis de San Sebastián (Luis Peña Ganchegui)

Esta construcción a los pies del mar es la antesala para los adoquines que se abren a la bahía de la playa de la Concha, y es uno de los rincones más conocidos de San Sebastián gracias al monumento «Peine del Viento», de Chillida, instalado allí. 

Museo Nacional de Arte Romano de Mérida (Rafael Moneo) 

Algunos consideran que este edificio es la obra maestra de Moneo, todo un ejemplo de unión entre lo clásico y lo moderno. Como peculiaridad, decir que los arcos de este edificio tienen las mismas dimensiones que el Arco de Trajano.

Metropol Parasol de Sevilla (Jurgen Mayer) 

El arquitecto alemán Jurgen Mayer diseñó el Metropol Parasol, conocidas popularmente como “Las Setas de la Encarnación”, como un elemento decorativo que ofrece unas preciosas vistas de la capital sevillana, y que si vives en Sevilla podrás disfrutar a diario. 

Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia (Santiago Calatrava) 

Inaugurado en 1998, este espacio híbrido dedicado a la ciencia y a la cultura se ha convertido en uno de los reclamos de la ciudad y uno de los máximos exponentes del estilo de su autor del que disfrutarás a diario si vives en Valencia. Todo un tesoro arquitectónico que alberga el Palacio de las Artes Reina Sofía, el Museo de las Ciencias Príncipe Felipe, El Hemisferio, el Oceanográfico, el Agora y el Puente de l’Assut de l’Or. 

Torre Agbar de Barcelona (Jean Nouvel) 

Reconocible por su color, iluminación nocturna y forma, la famosa Torre Agbar es desde el año 2005 uno de los iconos de Barcelona. También es el edificio más alto de la ciudad con 145 metros de altura. 

Museo Guggenheim de Bilbao (Frank Gehry) 

El Guggenheim de Bilbao es una de las composiciones arquitectónicas más famosas de nuestro país. Un gran símbolo de la ciudad si vives en Bilbao que, junto con su perro y su araña gigantes del exterior, representan el compromiso de la Fundación  Guggenheim con el arte moderno y contemporáneo

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