Cohousing: viviendas colaborativas para personas mayores

Cohousing en España

Cada vez vivimos más tiempo y más solos. Esto provoca que nos planteemos, incluso siendo jóvenes, cómo queremos vivir la última etapa de nuestra vida y qué alternativas tenemos para ello. No se trata únicamente de una cuestión económica: además de contar con ahorros para complementar nuestra pensión, también es importante tener claro dónde y con quién conviviremos.

¿Por qué surge el cohousing? Alternativas de vivienda para personas mayores

Cuando las condiciones de salud lo permiten, muchas personas mayores optan por vivir de manera independiente en su casa. Pero, con el paso del tiempo, es fácil que surjan los primeros miedos o que se sientan solos. Al fin y al cabo, los humanos somos seres sociales.

Cuando la opción de vivir solos no existe o no les convence, pueden trasladarse, llegado el momento, con su familia o con amigos. Sin embargo, cada vez más personas quieren disfrutar de manera autónoma de esta etapa de su vida, sin ser «una carga» para los demás. Las residencias de ancianos tampoco son una opción para muchos.

Es entonces cuando surge otra alternativa para las personas mayores. Se trata del cohousing, un modelo de habitabilidad muy en auge en los últimos años.

Cuando hablamos de cohousing nos referimos a un pueblo o una comunidad formada por viviendas individuales, situadas en un mismo recinto o zona residencial, y donde se comparten espacios, servicios o actividades de ocio comunes.

Esta fórmula ha nacido como consecuencia del crecimiento de la expectativa de vida y por los cambios en los modelos de familia, que han provocado que cada vez más personas mayores vivan solas.

¿Qué es el cohousing?

El término cohousing nació en la década de los 70 del siglo XX. Esta fórmula «mixta», que une las ventajas de los entornos residenciales y la privacidad de la vivienda convencional, arraigó pronto en el norte de Europa, sobre todo en Dinamarca, y también en ciertas regiones de EE. UU.

El modelo se popularizó pronto entre las personas mayores, quienes vieron una opción de vida que les permitía convivir con personas afines o de su misma comunidad, de manera independiente, pero disfrutando de servicios y actividades comunes.

Cómo funciona un cohousing desde el punto de vista legal

El cohousing toma sus bases de las cooperativas tradicionales. Todos los integrantes participan a partes iguales en la gestión y el diseño de los espacios, actividades y servicios. A modo de resumen, funciona bajo un régimen de «autogestión democrático» en el que cada integrante tiene voto y debe implicarse en las decisiones tomadas por la comunidad.

Desde el punto de vista legal, la propiedad de las viviendas y de los espacios residenciales del cohousing también es cooperativa. Sus habitantes no se consideran propietarios, sino socios. 

Cuando un cohousing se pone en marcha, cada socio aporta una cantidad de capital para comprar el terreno y para hacer la edificación. La inversión es igual para todos los cooperativistas, quienes pueden recuperar su dinero si deciden abandonar el proyecto. En caso de fallecimiento, el nuevo socio deberá abonar la misma cantidad a sus herederos, por lo que también puede considerarse una inversión de futuro.

Para evitar problemas legales, cada socio del cohousing recibe la cesión de uso de un inmueble al abonar la cantidad de entrada. Los socios también pagan una cuota mensual para cubrir gastos de suministros, comida, servicios sanitarios, actividades lúdicas, limpieza, etc.

Por tratarse de una cooperativa sin propietarios, en los cohousing no existen hipotecas ni contratos con los bancos: solo hay concesiones comunitarias y financiaciones puntuales para las cuotas de entrada.

Por este mismo motivo, tampoco existen los embargos de uso: el derecho a usar la vivienda, si así lo deciden los miembros, es de por vida, aunque este derecho puede ser transmitido o heredado.

Convivencia y ventajas de la vivienda colaborativa 

Para evitar problemas de convivencia, y a pesar de ser espacios que favorecen la integración, los cohousing suelen establecerse entre personas afines y pertenecientes a una misma comunidad o con una misma identidad ideológica / filosofía de vida. Además, la incorporación de cada nuevo socio debe ser aceptada y avalada por el resto de cooperativistas, lo que garantiza la cohesión del grupo.

De forma general, los cohousing suelen tener un precio bastante asequible. Es cierto que, en un primer momento, hay que hacer un desembolso de dinero relativamente alto, pero con el tiempo todos los gastos del día a día se reparten de manera común.

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Para las personas mayores, los cohousing son un incentivo que fomenta la vida activa y que mejora la calidad de vida. Las personas que optan por esta alternativa están en todo momento acompañadas y se encuentran cuidadas por el resto de miembros de la comunidad, algo positivo a nivel psicológico y emocional.

Desde el punto de vista funcional, las viviendas colaborativas para personas mayores suelen ser amplias y accesibles, pues generalmente están adaptadas. Y como en su mayoría son de reciente construcción, están construidas con materiales de primera calidad. Las zonas comunes también son amplias, y suelen incluir espacios verdes, parques e incluso zonas de paseo.

En su día a día, cada persona del cohousing tiene libertad total de movimiento y los horarios de comidas y cenas, a diferencia de las residencias de ancianos, son bastante flexibles. Además, los complejos residenciales destinados al cohousing senior suelen contar con seguridad privada y con servicio de recepción 24 horas al día.

Cohousing en España: una tendencia al alza

En poco más de dos años, los proyectos de cohousing colaborativo para personas mayores en nuestro país han crecido hasta un 166%.

Según datos del proyecto MOVICOMA (el primer estudio del movimiento de viviendas colaborativas de personas mayores en España), en 2017 se identificaron alrededor de 30 proyectos de estas características, mientras que en 2019 la asociación Cohousing Spain registró 80 iniciativas de cohousing en España en distintas fases de desarrollo.

Esta nueva forma de vivir y convivir de las personas mayores deja a un lado las residencias y la dependencia de los hijos, y por eso cada vez más asociaciones e instituciones promueven este modelo. Al fin y al cabo, se trata de una respuesta innovadora, generada por las propia ciudadanía, y una nueva forma de entender y vivir la vejez.

Según algunos estudios, este tipo de proyectos tienen aspectos muy positivos y no solo a nivel individual. Las personas que optan por participar en este tipo de iniciativas tienen un envejecimiento más saludable y ejercen un menor consumo de los recursos sociosanitarios.

Respecto al perfil de los usuarios, puede variar mucho. Puesto que hablamos de una fórmula relativamente reciente, la mayoría de personas interesadas en el cohousing tienen una media de 65 años y se encuentran en buenas condiciones de salud, por lo que no visualizan viviendo en una residencia. También existe un alto porcentaje de familias monoparentales o de minorías, que encuentran este tipo de convivencia colaborativa como la mejor opción para disfrutar de una jubilación y de un retiro tranquilo.

Aunque generalmente el cohousing se relaciona con personas de avanzada edad, cada vez más  jóvenes apuestan por crear una comunidad vecinal siguiendo este modelo. ¿Quieres saber más sobre el cohousing? ¿Crees que puede ser una inversión de futuro para ti? Contacta con nosotros. ¡Te asesoraremos!

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