¿Cómo influye la capitulación matrimonial en la vivienda?

Qué son las capitulaciones matrimoniales
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El reparto de los bienes comunes puede ser complicado cuando una pareja se separa. Para evitar problemas graves o litigios dilatados, los expertos recomiendan, además de pactar un régimen económico antes de contraer matrimonio, hacer capitulaciones matrimoniales cuando sea oportuno, de forma que la propiedad de los bienes inmuebles y de la residencia habitual quede clara en caso de divorcio. 

¿Qué pasa con la vivienda cuando hay un divorcio?

Antes de explicar qué es la capitulación matrimonial vamos exponer, de manera sencilla, lo que ocurre con la vivienda cuando una pareja se divorcia en función de los cuatro supuestos más comunes: 

La vivienda es propiedad únicamente de uno de los cónyuges 

Si uno de los cónyuges ha adquirido la propiedad en solitario antes de contraer matrimonio, la titularidad de la misma no se verá alterada en caso de divorcio. Sin embargo, la Ley establece que hay un derecho de uso en favor de la protección de la familia. Este derecho recaerá en la parte más desfavorecida de la pareja o en la que adquiera la custodia de los hijos. Si esta es compartida, la vivienda habitual será utilizada por ambas partes de manera igualitaria.

¿Qué quiere decir esto y cómo afecta a la propiedad de la vivienda? En este caso, la vivienda se cede al cónyuge que no es propietario y su uso es temporal. Este tiempo dependerá del acuerdo de divorcio, de la situación económica de lo miembros de la pareja y, si tienen hijos en común, del beneficio de estos.

La vivienda es de los padres de uno de los cónyuges

En este caso ocurre exactamente lo mismo que en el anterior: la propiedad de la vivienda, como tal, no se altera con el matrimonio pero, en caso de divorcio, su uso se cederá a la parte más desfavorecida de la pareja o a la que se queda con la custodia de los hijos.

Los gastos de la hipoteca se han compartido únicamente durante el matrimonio

Pongamos un ejemplo: una persona compra una vivienda y, cuando se casa, comparte los gastos de la hipoteca con su marido/mujer. 

¿Qué ocurre si se divorcian? ¿Tiene el cónyuge derechos sobre la propiedad de la vivienda? 

No. En ese caso, la vivienda es del comprador inicial, a no ser que se haya cambiado la titularidad de la misma en la escritura de propiedad. Eso sí, si al casarse los dos asumen la hipoteca a medias, el propietario deberá abonar las cuotas o pagos correspondientes a su ex-pareja en caso de divorcio.

La vivienda la ha comprado el matrimonio «en gananciales» 

Se trata, posiblemente, del caso más habitual y por lo que es importante plantearse hacer una capitulación matrimonial: una pareja decide contraer matrimonio y compra una vivienda. 

Si esa vivienda se ha adquirido en régimen de gananciales y se divorcian, los “gananciales» quedan disueltos y es necesario liquidar el patrimonio común y compartirlo. Las opciones son las mismas en viviendas habituales que en otros bienes inmuebles: vender la propiedad y repartir el dinero, o que una de las partes «compre» la mitad a la otra.

¿Qué es la capitulación matrimonial? 

Las capitulaciones matrimoniales son un documento en el que dos personas que van a casarse acuerdan, por escrito, las normas que regularán su matrimonio, fundamentalmente a efectos económicos y/o patrimoniales, aunque también pueden pactarse otros aspectos relacionados con la forma de vida de la pareja (donde residirán, indemnizaciones en caso de infidelidad, crianza de los hijos en común, etc.), o con el modo cómo afrontarán una posible ruptura (reparto de cargas económicas, custodia de los hijos, normas de convivencia, etc.). 

Los pactos contenidos en las capitulaciones matrimoniales deben ser firmados de mutuo acuerdo y respetar la Ley y el orden público, además de la igualdad de derecho entre los cónyuges. 

Este documento pueden firmarse antes o después de contraer matrimonio y, en todos los casos, debe recogerse en un documento público – escritura- inscrito, en función de su contenido, en el Registro Civil (donde se hace mención a las capitulaciones otorgadas y que es obligatorio), en el Registro de la Propiedad (solo es necesario si las capitulaciones afectan a bienes inmuebles como pisos o casas), o en el Registro Mercantil (únicamente si el documento afecta a empresas). 

Capitulación matrimonial: modelo y tipos

Actualmente, los tipos de capitulación matrimonial recogidos en nuestro Código Civil son:

Régimen de gananciales

Las ganancias obtenidas por los cónyuges durante el matrimonio son propiedad común. Este tipo de capitulación matrimonial no afecta a bienes privativos, herencias, donaciones ni bienes adquiridos antes del matrimonio, y se aplica con o sin la firma de capitulaciones matrimoniales específicas.

Régimen de separación de bienes

Este régimen supone la independencia total de los cónyuges en el plano económico, pero no incluye la libre disposición de la vivienda familiar si hay descendencia común. En este caso, la firma de capitulaciones es obligatoria.

Régimen de participación

Este modelo funciona igual que el anterior. En caso de separación, los cónyuges compartirán tanto el incremento como la disminución de su patrimonio común. También requiere firmar un documento de capitulaciones matrimoniales.

El régimen que se aplica a los matrimonios en España es el de bienes gananciales, a excepción de  Cataluña, Baleares, Comunidad Valenciana, País Vasco y Aragón, comunidades donde el matrimonio se realiza por defecto en régimen de separación de bienes.

¿Es posible cambiar las capitulaciones después de contraer matrimonio?

El régimen económico se puede modificar en cualquier momento del matrimonio. Únicamente es necesario ir a la notaría y otorgar nuevas capitulaciones matrimoniales para disolver el  régimen anterior y/o liquidar el patrimonio adquirido, en caso de pasar de bienes gananciales a separación de bienes.

¿Cuándo se recomienda hacer capitulaciones matrimoniales?

La capitulación matrimonial sirve para proteger propiedades en caso de divorcio y, por este motivo, se recomienda a todo el mundo que valore las distintas opciones antes de contraer matrimonio. Aún así, este tipo de acuerdos es más habitual en profesionales liberales y en personas que tienen empresas. 

Puedes firmar las capitulaciones matrimoniales antes o después de casarte. En cualquier caso, este documento tiene caducidad, y si los contrayentes inscriben las capitulaciones pero no contraen matrimonio en un año, estas quedarán sin efecto. Además, y debido a su versatilidad, en las capitulaciones matrimoniales también pueden intervenir, además de los cónyuges, sus padres u otras personas, como socios de empresas.

Desde Deplace recomendamos a nuestros clientes hacer capitulaciones matrimoniales cuando la administración de determinadas rentas, frutos o bienes se realice de manera autónoma e independiente por uno de los miembros de la pareja. También cuando uno de los cónyuges haga una aportación extraordinaria al patrimonio (por ejemplo, una herencia familiar), o cuando la liquidación de bienes, en caso de divorcio, deba hacerse de manera no equitativa.

De la misma forma, si tienes negocios con otras personas, si tienes previsto realizar disposiciones sucesorias mediante mejoras para los legitimarios o, en caso de reconocimiento de hijos extramatrimoniales, la capitulación se considera fundamental para proteger tu vivienda y tu patrimonio

Por otra parte, si los cónyuges son titulares de pocos bienes o si sus fuentes de ingresos son concretas (nóminas), la capitulación matrimonial no siempre es obligatoria, ni siquiera recomendable. Nuestro consejo, en estos casos, es acogerse a uno de los regímenes subsidiados recogidos por la legislación (separación de bienes, gananciales o participación), en función de sus intereses.
Toda la información sobre la capitulación matrimonial, sus modelos y sus tipologías está recogida en el Artículo 1327 del Código Civil. Si tienes dudas, te invitamos a consultar este documento. Y si estás pensando en comprar una casa y buscas asesoramiento legal, contacta con nosotros.

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