¿Cómo serán las casas del futuro?

Cómo serán las casas del futuro

El sector de la construcción evoluciona según las necesidades de los ciudadanos y de la sociedad. De hecho, en pocos años muchas personas han visto como sus hogares se convertían en espacios multifuncionales, donde las zonas de trabajo se alternan con espacios destinados al ocio y a las reuniones con amigos o al descanso, mientras otros mantienen su carácter exclusivamente funcional.

Por supuesto, no somos adivinos, así que no podemos predecir con exactitud cómo serán las casas del futuro. Sin embargo, como profesionales del sector inmobiliario, conocemos qué es lo que nos solicitan nuestros clientes y cuáles son sus demandas a corto plazo en el ámbito de vivienda. Gracias a ello, sabemos que la tecnología y la automatización serán claves en los hogares del futuro. 

Así será la casa del futuro: IoT y domótica

Según la Asociación Española de Domótica e Inmonótica, la domótica es «el conjunto de tecnologías aplicadas al control y la automatización inteligente de la vivienda». En este sentido, y valorando la definición de la manera más amplia, la domótica permite dar respuesta a las nuevas necesidades de la sociedad y a las nuevas formas de vida de los ciudadanos, y facilita el diseño de casas más personales y multifuncionales. Por este motivo, todas las casas del futuro tienen la domótica como elemento común.

Durante muchos años, la domótica se relacionó exclusivamente con el lujo. Y en parte, esta afirmación es cierta. Sin embargo, el IoT crece más rápidamente que la domótica, lo que hace que muchas viviendas, independientemente de su tamaño, ya integren soluciones inteligentes como sensores de luz, termostatos para calefacciones y calderas, enchufes con control de encendido y de consumo eléctrico o sistemas de control de riego automático.

El principal motivo es que estas tecnologías son cada vez más accesible económicamente. Otra causa de esta revolución es la interconectividad. La red de control del sistema domótico se integra con la red de energía eléctrica y se coordina con el resto de redes que coexisten en la vivienda (telefonía, televisión, Internet, TIC, etc.). Teniendo esto en cuenta, prácticamente cualquier vivienda puede convertirse en inteligente con una instalación sencilla y con los elementos adecuados.

Ventajas de la domótica en las casas del futuro 

La domótica no es sinónimo únicamente de comodidad y confort, también nos ayuda a ahorrar energía y a aumentar la seguridad en el hogar.

Ahorro de energía

La domótica permite gestionar de manera inteligente la iluminación, la climatización, el agua caliente o los electrodomésticos. De esta forma, podemos aprovechar mejor los recursos y monitorizar nuestros consumo para adoptar hábitos más eficientes y reducir nuestras facturas energéticas. 

Mayor accesibilidad

La domótica facilita el manejo de elementos del hogar como sistemas de calefacción o climatización a personas con discapacidad, adaptándose a sus necesidades y agilizando la teleasistencia.

Aumento de la seguridad

Elementos integrados en los sistemas domóticos como cierres automáticos, controles de intrusión, fachadas dinámicas, alarmas personales o sensores de incendios o de inundaciones aumentan la seguridad en la vivienda, incluso cuando estamos fuera de ella.

Creación de espacios multifuncionales

Las casas del futuro deben ser multifuncionales. La domótica permite mejorar las comunicaciones, aumentar el confort, disfrutar de nuestro tiempo libre e incluso trabajar desde nuestra vivienda. 

Casas del futuro y uso de nuevos materiales de construcción 

Hormigón con la capacidad de auto-reparase, cambiar de color o soportar condiciones extremas, madera que emula el cristal por su aspecto semitransparente, uso de impresoras 3D, … Aunque parezca ciencia ficción, las casas del futuro estarán condicionadas también por los materiales con los que ese fabricarán, mucho más sostenibles y resistentes.

Cemento «inteligente»

En líneas generales, se calcula que la fabricación de cemento provoca más del 80% de las emisiones de CO2 en el ámbito industrial. Por eso, uno de los grandes retos de este sector es conseguir un cemento capaz de solventar sus propias fisuras. También que sea «inteligente», es decir, capaz de cambiar de color según la temperatura, reduciendo la temperatura tanto en fachadas con en interior (cemento termocrónico). Algunos expertos incluso estudian la posibilidad de elaborar cemento fluorescente y con la capacidad de absorber energía.

Maderas semitransparentes

Las casas del futuro ecológicas abogarán, sin duda, por el uso de materiales naturales, como por ejemplo la madera, para crear estructuras.

Algunas investigaciones del Royal Institute of Technology de Estocolmo apuestan por el uso de maderas semitransparentes para sustituir al cristal y acomodar las instalaciones solares en tejados de edificios y casas. 

La madera «transparente» es un material alternativo al plástico, al vidrio y al cemento que mejoraría la eficiencia energética de los hogares. Según los expertos, esta madera tiene una elasticidad y una capacidad de conductividad alta, algo que, además, facilitará el diseño de sensores de alto rendimiento, flexibles y transparentes. Otras de sus ventajas son su ligereza y la posibilidad de aportar mucha más luz a la vivienda.

Tecnología 3D

La industria de impresión 3D crece en todo el mundo y en todos los ámbitos, incluido en el de la construcción. Por eso, las casas del futuro tendrán mucho que ver en las piezas realizadas con 3D, que destacan por su eficiencia y sostenibilidad.

Además de su rapidez de ejecución, los elementos constructivos fabricados con 3D generan menos emisiones de CO2. Este tipo de tecnología también es ventajosa porque ofrece una libertad creativa prácticamente infinita, con todas las posibilidades en formas, colores y calidades. De hecho, gracias a la tecnología 3D, los clientes podrán agregar sus gustos personales al diseño de sus casas sin que esto implique grandes costes adicionales. 

Actualmente ya existen casas fabricadas mediante esta técnica, conocida como fabricación aditiva, como por ejemplo el Edificio BOD. Debido a su éxito, ahora los esfuerzos se centran en el desarrollo de biomateriales, como los bioplásticos, capaces de hacer esta tecnología lo más sostenible posible.

Casas flotantes

Con la población mundial concentrándose en las grandes urbes, algunas han optado por la verticalidad (el mejor ejemplo es Nueva York) mientras que otras abogan por una expansión horizontal (Londres). Sin embargo, en ambos casos, encontraremos problemas de espacio en el futuro. De ahí que algunos también valoren otra alternativa:  vivir sobre el mar.

Las casas flotantes del futuro, construidas con materiales como bambú y corcho, permitirán, por una parte, solucionar problemas de habitabilidad y, por otra, crear un entorno de viviendas totalmente sostenible. 

Actualmente ya existen viviendas flotantes. De hecho, una empresa ya fabrica casas-barco que generan de manera autónoma entre el 50% y el 80% de la energía que consumen. También tienen la capacidad de moverse, aunque esa no sea su principal función.

Aun así, las casas flotantes del futuro se enfrentarán a grandes retos, como ampliar su tamaño o  superar el problema de las mareas. De ahí la necesidad de utilizar tecnología de flotabilidad para conseguir edificios capaces de subir y bajar según el nivel del mar. 

Existen muchas teorías sobre cómo serán las casas del futuro. La domótica y la sostenibilidad serán sus protagonistas, ya que las nuevas leyes y la concienciación de arquitectos y empresarios apostará por ellas. De hecho, uno de los grandes retos es conseguir que en el año 2050 las viviendas sean 100% eficientes. 
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