Vivir en un palacio sin tener sangre azul: ¿quieres comprar una antigua residencia de los Reyes Católicos?

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Pasear por habitaciones en las que durmieron nobles y reyes. Recorrer pasillo y patios en los que se fraguaron alianzas matrimoniales y bélicas. Respirar el aire de las antiguas galerías desde las que se gobernaban tierras, ciudades e incluso reinos. Revisitar bibliotecas pobladas con ejemplares magníficos y observar los mismos arcos, pinturas o muebles que formaron parte del día a día de sus ilustres habitantes.

Vivir en un auténtico palacio es un sueño para muchas personas, sobre todo para los amantes de la historia. Un sueño que, en contra de lo que muchos creen, no es imposible. De hecho, existen palacios y casas señoriales en venta y que, pese a las supuestas incomodidades iniciales y al coste de mantenimiento, hacen las delicias de sus propietarios.

En algunos casos se ha optado por convertirlos en museos que resalten su belleza arquitectónica o cultural. No hay que olvidar que muchos Palacios están reconocidos como Bienes de Interés Cultural (BIC), lo que garantiza su conservación. En otras ocasiones, los antiguos palacios se han transformado en sedes empresariales, un uso que mantiene el espíritu de poder que en su día habitó entre sus paredes y techos. También se rehabilitan como emplazamientos turísticos por su innegable atractivo y excelente localización, habitual en la mayoría de los casos.  

¿Qué ventajas tiene comprar un palacio con historia?

Comprar un palacio histórico puede ser una gran inversión si encuentras una buena oportunidad para hacerlo. Estas propiedades singulares normalmente disponen de unas características de ubicación y extensión inmejorables. Por no hablar de su valor patrimonial, que las diferencia del resto y les otorga personalidad.

Muchos de estos palacios están en los cascos históricos de ciudades, villas y pueblos, que a su vez suelen ser las zonas más demandadas y mejor valoradas. En ellas también suele cuidarse más la inversión municipal, lo que implica mejores servicios urbanos (iluminación, calles y accesos, aceras, etc.).

¿Y qué ocurre con los palacios ubicados en zonas rurales? En estos casos los palacios suelen estar acompañados de grandes jardines y vistas impresionantes. Campos de frutales, zonas de huerta o de pasto, jardines de paseo,… Quienes tienen la opción de comprar un palacio de estas características viven, sin duda, experiencias únicas en pleno contacto con la naturaleza, cuyos paisajes realzan todavía más la magia de estos edificios.

La pregunta es, ¿por qué entonces los palacios están en venta? En muchas ocasiones, por una cuestión de mantenimiento. Comprar un palacio es un lujo y una responsabilidad que requiere  buena organización y gestión. En algunos casos (no siempre), los palacios restaurados se abren al público, lo que implica ciertos beneficios económicos aunque deban separarse las zonas «públicas» (salones, galerías, escaleras, jardines, parterres, fuentes, estancias con relevancia artística, etc.) y los espacios de uso privado (gabinetes, tocadores, habitaciones, etc.).

Palacio de los Hurtado de Mendoza, un residencia real en Soria

Castilla León es una región de historia extensa y rica. La presencia de las Cortes de numerosos Nobles y Reyes en la época medieval y moderna ha salpicado sus campos y villas de palacios y castillos. Algunos de ellos se conservan en buen estado total y parcialmente. Es el caso del Palacio de los Hurtado Mendoza (también llamado de los Condes de Altamira) ubicado en la localidad soriana de Almazán, a orillas del río Duero y a poco más de 30 Km. de la capital provincial.

Antes de la construcción del palacio, un castillo coronaba la cima del Cinto Oscuro, ubicado a 1.263 metros de altura y del que en la actualidad no quedan vestigios.  Cuando en 1395 el rey Enrique III de Castilla concedió el señorío de Almazán a D. Juan Hurtado de Mendoza, le otorgó también las llaves del recinto amurallado y su fortaleza, que comenzó a restaurarse como residencia.

A nivel arquitectónico el Palacio de los Hurtado Mendoza consta de dos estilos bien diferenciados. Las primeras obras documentadas datan de un siglo después de la llegada de esta familia noble y son un claro ejemplo del estilo gótico imperante en el siglo XV, aunque con algunos elementos arquitectónicos de estilo hispano-flamenco. De esta primera fase destaca la fachada norte, que ofrece excelentes vistas del río Duero.

La segunda parte es una ampliación iniciada en 1575 siguiendo el estilo renacentista. El diseño fue proyectado por el arquitecto italiano Bartolomé Carlone, quien por aquellos años trabajaba en las obras de El Escorial.

Pero, ¿quienes han sido los habitantes de este palacio? ¿Qué historias se esconden tras sus muros y paredes? Además de la notable familia de los Hurtado Mendoza, el palacio de Almazán está muy vinculado a los Reyes Católicos. Allí se ocultó D. Fernando, por entonces infante de Aragón, vestido mozo de mulas en el viaje de incógnito que le llevaba a casarse con la joven Infanta Isabel. Años después, y ya convertidos en esposos y monarcas, el palacio de Almacén fue residencia real de Isabel y Fernando entre Abril y Junio de 1496 y durante sus numerosas visitas a la zona a lo largo de su reinado.

No hay que olvidar que Almazán era un enclave estratégico y paso obligado entre los reinos de Navarra, Aragón y Castilla. Es precisamente de la época de los Reyes Católicos de donde se conserva una las principales joyas del palacio, la espectacular escalinata principal, un vano a modo de ventanal de estilo isabelino. En los siglos siguientes el palacio de Almazán fue aposento real de los reyes Carlos I, Felipe II y Felipe IV.

Con posterioridad, el Palacio de los Hurtado Mendoza ha tenido diversos usos, entre ellos coso y palco para corridas de toros. A partir del siglo XIX sus propietarios le concedieron un uso público y el espacio se dividió en varias viviendas, reservándose algunos salones de la zona noble como Casino Principal para los vecinos más acaudalados de Almazán. Allí se disponía de sala de juegos y de lectura, de cafetería con piano y de un salón mayor donde tenían lugar los bailes de sociedad y las representaciones de las Compañías de Zarzuela.

¿Cuánto cuesta comprar este palacio? Descripción de un tesoro inmobiliario

El Palacio de los Mendoza Hurtado se encuentra situado en la Plaza Mayor de Almazán, junto a la iglesia de San Miguel (uno de los edificios más brillantes del románico de la provincia datado del siglo XII y declarado Monumento Nacional en 1931), y el Ayuntamiento, el edificio civil más importante de la localidad. Se desarrolla alrededor de un imponente patio central y consta de planta baja, cuatro alturas y un torreón sobre un solar de unos 2.000 metros cuadrados.  

La parte baja del edificio está constituida principalmente por las dependencias antiguamente destinadas a almacén, carboneras, cuadras o reliquias. La entreplanta está dividida en tres viviendas, una con orientación sur y otras dos norte. En la planta noble, que supera los 1.300 m2,  se encuentran tres voluminosas viviendas y algunas de las estancias más lujosas, entre ellas el salón de baile y la galería con su famoso artesonado.  En la tercera planta, de altos techos, se encuentran las zona de lavadero y tendedero, además de otras estancias. Y en la cuarta, los antiguos graneros. Por último, y coronando el edificio, se encuentra el torreón, que tiene una superficie de 70 m2 ubicada a casi 15 metros sobre el rasante.

En la zona exterior del palacio destaca el patio, de fácil acceso y con un hermoso jardín de 375 m2 anexo conocido popularmente como “La Cerrada”.

La superficie total construida asciende a 5.384 m2 y el inmueble está edificado en una única manzana. Actualmente dispone de todas las infraestructuras urbanas: agua, electricidad, alcantarillado y teléfono.

El Decreto 151/1991 de 13 de junio de la Junta de Castilla y León declaró Bien de Interés Cultural (BIC), con categoría de Monumento, el palacio de los Altamira de Almazán, delimitando la zona protegida del entorno, en atención a sus relevantes valores artísticos e histórico. Esto quiere decir que la Administración ejerce la tutela sobre el edificio para garantizar su conservación.  

La catalogación como BIC implica que el Palacio de los Hurtado Mendoza es una pieza única y con valor artístico y arquitectónico, y no es un impedimento para su uso con fines comerciales, entre ellos alojamiento u hostelería. De hecho esto, unido a su excelente ubicación, lo hace especialmente atractivo como emplazamiento turístico.
¿Qué te parece el Palacio de los Hurtado Mendoza? Si quieres hacerte con esta auténtica maravilla, desde Deplace te explicamos cómo hacerlo.

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