La crisis de COVID-19 en el sector inmobiliario: ¿cuándo se normalizará el mercado?

Cómo se recuperará el sector inmobiliario tras el coronavirus

El precio de la vivienda y las operaciones de compraventa inmobiliaria son un punto de referencia en la economía, y su estado puede verse como un reflejo del crecimiento financiero de una región o  un país.

Por este motivo, la crisis global como consecuencia del COVID-19 ha generado muchas dudas sobre el sector inmobiliario (uno de los más perjudicados durante la crisis de 2008), y son muchos los que ya se preguntan cuándo y cómo se normalizará la actividad tras el parón de los dos últimos meses.

El último trimestre de 2020 será clave para la recuperación

A diferencia de hace algo más de una década, la crisis derivada del coronavirus será pasajera, y está previsto que a finales de este mismo año nos encontremos con un mercado inmobiliario más o menos normalizado tras una evolución paulatina durante los meses de verano.

Evidentemente, ahora nos enfrentamos a muchos retos, y uno de los más importantes es la caída de los precios. Sin embargo, posiblemente en esta ocasión no hablaremos de una bajada global, sino de una disminución que se ajustará a cada zona o región

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El motivo es sencillo: en el ámbito económico, la situación que estamos viviendo acabará influyendo más en unas poblaciones que en otras y no afectará a todo tipo de operaciones por igual.

Aun así, los análisis son bastante positivos de manera general. Los motivos para vaticinar una rápida restauración son varios, aunque destacamos cuatro:

  • El Estado de Alarma ha dejado en “stand by” transacciones y aplazado las entregas de las viviendas adquiridas a principios de año. La puesta al día puede llevar unos meses, tras los cuales el mercado inmobiliario volverá a recuperar el ritmo (aunque con cambios).
  • El mercado inmobiliario viene experimentando una demanda alta en los últimos años. Tras una crisis como la que estamos viviendo, es posible que la oferta de inmuebles aumente, generando interesantes oportunidades para pequeños y grandes inversores.
  • La vivienda sigue siendo un valor refugio. En tiempos de incertidumbre como los actuales, muchas personas que tienen sus ahorros en el banco apuestan por invertirlos en ladrillo.
  • El precio de las hipotecas se mantendrá y sus condiciones seguirán siendo buenas para aquellos clientes que cumplan con los requisitos exigidos por las entidades bancarias. Si las hipotecas se mantienen, es más fácil que el mercado inmobiliario pueda reactivarse.

Los diferentes escenarios (y modelos) para la recuperación del sector

Escenarios optimistas

Casi todos los analistas coinciden en que la recuperación de la crisis económica provocada por el COVID-19 sería muy rápida si se tomaran medidas exclusivamente orientadas a activar la economía

Este sería el escenario más optimista de todos y nuestro sector podría experimentar una recuperación en «V»: es decir, con una subida proporcional a la caída, aunque en sentido contrario. Sin embargo, la inseguridad del momento hace que esta opción sea la menos probable de todas.

Por otra parte, existen teorías para afrontar una recuperación en forma de «U». Esto quiere decir que tendremos unos meses de parón en el sector pero que, pasado este tiempo, será relativamente rápido alcanzar los niveles pre-crisis

En esta misma línea, otros expertos coinciden en que la recuperación empezará pronto pero que será más escalonada en el tiempo. Ambas opciones son posibles y relativamente positivas y, supondrían una recuperación del mercado inmobiliario en un periodo de dos años (2020-2022).

Escenarios pesimistas

El escenario más pesimista es el que plantea una recesión económica prolongada provocada por la caída de los mercados a nivel global. En este caso, nos enfrentaríamos a una recuperación en forma de L: una rápida caída sin que podamos vislumbrar una recuperación clara.

En cualquier caso, la recuperación del sector inmobiliario tras el COVID-19 dependerá de muchos factores. 

Uno de los más importantes es la reducción de la renta de las familias, que puede provocar restricciones de crédito y una mayor aversión al riesgo o a las decisiones de compra. Esta visión conservadora se mantendrá al menos durante los primeros meses.

Consecuencias y recuperación desigual

Una de las principales diferencias entre la crisis provocada por el COVID-19 y la crisis del año 2008 es que la actual no afectará de igual forma a todos los segmentos del mercado inmobiliario.

Vivienda usada vs. vivienda nueva

Todo apunta a que las viviendas de obra nueva aguantarán mejor la nueva situación. De hecho, la vivienda usada puede ser una de las más afectadas por la crisis debido a la bajada de los precios, aunque depende de cómo la recesión económica o el paro afecten a cada barrio, ciudad o región. 

Además, muchos propietarios pueden tener necesidad de liquidez, lo que provocará que el precio de este tipo de vivienda descienda de manera más abrupta.

Por contra, actualmente no existe un alto stock de vivienda nueva, como ocurrió en la anterior crisis. Además, las constructoras tienen un endeudamiento muy bajo, y mayoría de las promociones actuales en zonas urbanas tienen una alta demanda o están vendidas casi en su totalidad. 

El único contra es que su entrega podrá retrasarse.

Mercado de lujo estable y caída de las segundas residencias

Las casas de lujo mantendrán sus precios, aunque es posible que este mercado se paralice temporalmente o al menos hasta valorar las primeras consecuencias de la crisis.

Este segmento no experimentará grandes cambios a diferencia del mercado de residencias de segunda mano, que entra en «compás de espera»:

  • Tanto por los clientes extranjeros, que no pueden venir a España y que viven sus propias crisis nacionales.
  • Como por los compradores españoles, quienes deberán reajustarse a la situación de incertidumbre económica y a ingresos más bajos.

Las ventas de segundas residencias pueden caer hasta un 30% y los precios experimentarán bajadas de entre un 15% y un 20%.

Los vendedores, los grandes perjudicados

En la era postcoronavirus la vivienda seguirá viéndose como un activo de inversión más seguro y rentable que la bolsa o la renta fija, y por eso el mercado residencial inversor en nuestro país tendrá cierto recorrido tras esta crisis.

Esta situación beneficiará más a los compradores que a los vendedores. En un principio, se espera que muchos propietarios retiren su vivienda del mercado si no tienen urgencia por vender, lo que puede reducir el volumen de transacciones durante el verano. 

No obstante, la recesión económica y la incertidumbre pueden provocar pasado un tiempo se planteen deshacerse de sus activos no esenciales, especialmente de segundas residencias y de pisos destinados a alquiler, por lo que deberán ajustar los precios a la situación del mercado.

Por otra parte, con menos compradores es más fácil encontrar buenas oportunidades de compra.  Los grandes beneficiados serán, fundamentalmente, los compradores solventes, con pequeños ahorros y con ingresos fijos. Este también es un buen momento para los inversores a largo plazo.

Quedarse parado no es una opción en tiempos de crisis. Si necesitas vender un piso o una casa, debes limitar tu exposición a las bajadas de precio para obtener la mayor rentabilidad. Y si lo que quieres es comprar, los próximos meses pueden ser el momento de invertir, aunque será crucial que tengas una buena estrategia de negociación para no dejar pasar las buenas oportunidades.
En ambos casos, te aconsejamos que te asesores por profesionales. ¿Buscas un asesor inmobiliario? ¡Contáctanos! En Deplace somos tu inmobiliaria online de confianza.

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