Claves para detectar si tienes aluminosis en casa

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La aluminosis es una alteración en el hormigón que afecta de forma directa a sus propiedades más importantes, entre ellas su resistencia o su volumen.

La aparición de aluminosis en la vivienda es uno de los problemas más temidos por los propietarios: muchos de los edificios con esta «enfermedad» acaban en la ruina y pueden poner en peligro a sus habitantes por el riesgo de accidentes y derrumbes a causa de la degradación de elementos estructurales como vigas, pilares, etc. 

Aluminosis: qué es y por qué se produce 

Antes de explicar por qué se produce la aluminosis, tenemos que explicar qué es el «cemento aluminoso». El motivo es que la aluminosis se produce en construcciones en las que, para elaborar el hormigón, se han usado cementos aluminosos

Con esta denominación se define un tipo de cemento que se fabrica a partir de una mezcla de bauxita y caliza en lugar de con caliza y arcilla, los componentes del cemento «normal» (llamado también Portland). 

El cemento aluminoso tiene algunas propiedades muy concretas. Las más importantes son su rápida resistencia y secado, además de una excelente respuesta ante la acción de ácidos y ambientes agresivos. Esto hace que su uso sea apropiado en alcantarillados, depuradoras, terrenos sulfatados, zonas de vertidos industriales o ambientes marinos.

Sin embargo, el cemento aluminoso presenta un importante inconveniente: su vida útil (periodo en el que mantiene sus propiedades) es de unos cincuenta años y durante este tiempo es fácilmente alterable, pudiendo sufrir cambios vinculados al aumento de la porosidad.

aluminosis síntomas

El cemento aluminoso fue utilizado en el ámbito residencial a partir de la década de los 50 del siglo pasado porque permitía construir con mucha más rapidez que con el cemento convencional. Hoy en día, su uso está prohibido y se considera un material defectuoso, ya que, con el paso de los años, las estructuras fabricadas con él van perdiendo su firmeza progresivamente.

A pesar de ello, los efectos negativos de la aluminosis siguen estando presentes en edificios construidos hasta la década de los 80. De hecho, en algunos inmuebles con 30-40 años de antigüedad se está empezando a detectar la aluminosis ahora, cuando los primeros síntomas de esta enfermedad empiezan a ser evidentes. El principal problema es que el cemento aluminoso fue utilizado para sujetar las viguetas pretensadas, que son elementos diseñados para satisfacer necesidades de carga de los edificios.

Por otra parte, y desde el punto de vista físico, la aluminosis es una reacción del CO₂ del aire con la parte alcalina del cemento. Este efecto origina una carbonatación o disminución en su pH del material. 

Desde un análisis químico, la aluminosis puede explicarse como la conversión de aluminatos hexagonales en cúbicos, lo que provoca la pérdida de resistencia y el aumento de porosidad en el material. 

¿Cuáles son las consecuencias de la aluminosis?

Puesto que es tratada como una «enfermedad» del cemento, habitualmente cuando nos referimos a las consecuencias de la aluminosis hablamos de sus «síntomas»: 

Tal y como hemos explicado, la aluminosis puede dar lugar a pérdida de resistencia del hormigón, carbohidratación y reducción de su pH, pérdida de adherencia al acero y aumento de la porosidad. 

Pero, ¿cómo se traduce esto desde un punto de vista práctico? 

Debido a la corrosión de las armaduras de acero, cuando un edificio tiene aluminosis pueden aparecer manchas de óxido, fisuras o deformaciones. También es habitual el desprendimiento de recubrimientos y distintos tipos de roturas en los elementos estructurales, como las vigas.

En los casos más graves, la aluminosis acaba provocando derrumbes. En otros casos, el aumento de la porosidad hace que el edificio esté menos protegido ante agentes externos como las lluvias, el hielo o el viento, que pueden acabar dañando igualmente el inmueble. Por eso, en las viviendas con aluminosis es habitual la aparición de humedades (filtraciones, goteras, grandes humedades, etc.) y las deficiencias de aislamiento que ocasionan pérdidas de calor. 

Cómo detectar la aluminosis: todo lo que debes saber

Se calcula que en España podrían existir más de 300.000 viviendas afectadas por la aluminosis, y en muchas de ellas todavía no se ha realizado ningún tipo de intervención al respecto. 

La clave para detectar la aluminosis es identificar el tipo de cemento empleado en la construcción. Si no tenemos confirmación documental, podemos inspeccionar su color, ya que el cemento aluminoso está estropeado y puede ser verde, ocre o marrón (en lugar de grisáceo). 

Por otra parte, cuando el cemento está deteriorado debido a la aluminosis, el material puede «disgregarse» fácilmente cuando la manipulamos, algo fundamental para valorar la seguridad del edificio. 

Como ya hemos indicado, la presencia de grietas, deformaciones y las manchas de óxido en las paredes son un indicio de aluminosis, aunque también pueden deberse a otras causas como la exposición prolongada de los materiales a la humedad. 

Nuestro consejo si sospechas que tu vivienda puede tener aluminosis es contactar con un profesional que cuente con todos los recursos y conocimientos para identificar este problema. 

El primer paso será tomar fragmentos de las catas donde se sospeche que puede haber aluminosis para su análisis en el laboratorio. 

Para detectar la aluminosis también se utilizan otros métodos específicos como el test de la fenolftaleína (un indicador de pH que en disoluciones ácidas permanece incoloro), la medición de la velocidad de corrosión del hormigón, la difracción de Rayos X o DRX o la Microscopía Electrónica de Barrido (SEM).

¿Qué pasa si un piso tiene aluminosis? ¿Cómo se trata este problema?

Tras detectar la aluminosis, serán los expertos quienes recomendarán las distintas opciones disponibles. 

Lo más eficaz es colocar una estructura nueva para sustituir los elementos afectados. El problema es que, en caso de que el deterioro sea generalizado en la mayor parte del edificio, lo aconsejable será el derribo y la construcción del mismo desde cero.

Cuando el cemento aluminoso únicamente se localiza de forma parcial, existen otras alternativas como el apuntalamiento o la colocación de estructuras metálicas auxiliares en algunas zonas del inmueble.

En todo caso, ante la aparición de los primeros síntomas de la aluminosis, conviene solicitar inspecciones técnicas periódicas para realizar las reparaciones necesarias cuando antes y de la manera más eficiente. 

¿El seguro del hogar cubre la aluminosis? 

No. Lo más aproximado que las aseguradoras pueden ofrecernos es incluir una cobertura por derrumbe. Sin embargo, no todas las pólizas ofrecen esta opción y no siempre podremos cubrir los desperfectos iniciales de la aluminosis. De hecho, las compañías suelen tomar muchas precauciones al asegurar edificios con cierta antigüedad, y una de las más importantes es comprobar que las estructuras no tienen daños irreparables debidos, entre otras causas, a la aluminosis. 

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