6 edificios futuristas reales más impactantes

edificios futuristas reales

En el año 1909, el poeta italiano Filippo Tommaso Marinetti firmó el «Manifiesto del futurismo«, un documento que se toma como inicio de algunas vanguardias como el cubismo, el dadaísmo, el expresionismo, el surrealismo y, por supuesto, el futurismo.

Como movimiento artístico, el futurismo rechazaba las formas y las proporciones tradicionales como una forma de ensalzar la vida contemporánea, basándose en dos temas dominantes (la máquina y el movimiento) y asumiendo la dinámica de la velocidad y la tecnología como parte de su estética. 

Las principales características de la arquitectura futurista son: 

  • Sensación de movimiento. La arquitectura futurista es ilimitada en diseño. Algunos de sus elementos como ángulos únicos, pendientes colgantes, bordes afilados, triángulos, óvalos o cúpulas transmiten la sensación fluidez y velocidad, creando curvas, ondas y formas infinitas.
  • Ciencia y tecnología. La ciencia se fundamenta en el desarrollo de nuevas nociones y pensamientos, y esto encaja perfectamente con la arquitectura futurista. Esto también implica incluir avances tecnológicos en los edificios como escaleras mecánicas, ascensores exteriores de vidrio o sistemas domóticos. 
  • Incorporación de elementos naturales. La arquitectura futurista deriva sus elementos estructurales del entorno natural, y es habitual el uso de paredes y terrazas vegetales, así como las paredes de vidrio y los grandes ventanales. Esta visión encaja con la arquitectura neo-futurista, desarrollada en los años 70 del siglo XX. Este tipo de arquitectura busca conectar con las emociones a través del diseño y fomenta la sostenibilidad ecológica en la sociedad, buscando diseños respetuosos con el entorno. 

Casas y edificios futuristas reales que debes conocer 

Uno de los principales referentes del futurismo es el arquitecto y urbanista italiano Antonio Sant’Elia, cuyos dibujos muestran edificios verticales, con ascensores exteriores y avenidas integradas. Estos proyectos, aunque utópicos, han inspirado a cientos de arquitectos que, con el tiempo, han llevado ideas similares a la realidad. 

El resultado son casas y edificios futuristas que, aunque reales, parecen sacados de una película de ciencia ficción. Estos son algunos de los más llamativos. 

Le Palais Bulles (Cannes, Francia) 

Esta vivienda, diseñada por el arquitecto húngaro Antti Lovag y que fue residencia del diseñador Pierre Cardin, es un ejemplo de la fusión entre el futurismo, la psicodelia y la arquitectura orgánica. 

Ubicada sobre una ladera con vistas al mar en la Costa Azul, este estrambótico «laberinto de pompas de jabón interconectadas» y adaptadas a la forma de montaña, es reconocible por sus jardines y por sus grandes piscinas suspendidas, y llama la atención de los turistas. 

Su valor va mucho más allá: fue vendida en 2017 por más de 350 millones de euros. 

Cloud House (Melbourne, Australia)

Cloud House está situada en los suburbios de Melbourne y su nombre procede de la ampliación de la casa de estilo eduardiano original. 

El objetivo del proyecto era fusionar la arquitectura tradicional con conceptos futuristas para poder mantener la estructura antigua en la fachada e introducir aquellos elementos más llamativos en la parte trasera de la propiedad, de forma que se respetara el estilo del barrio residencial donde se ubica. 

Esta ampliación destaca porque tiene forma de nube y porque, en su interior, integra un cuadrado rojo, como una nave independiente, visible desde el exterior. 

The Crystal (Londres, Reino Unido)

Dejamos a un lado estos dos ejemplos de viviendas futuristas para centrarnos en otros edificios proyectados bajo este mismo estilo arquitectónico. 

Uno de los más importantes es The Crystal, promovido por el gigante tecnológico Siemens y basado en criterios de sostenibilidad: siguiendo la filosofía del «consumo casi nulo«, el edificio utiliza energía solar y bombas de calor para generar toda su energía. 

The Crystal también es conocido por su curiosa forma y por estar cubierto de unos característicos cristales negros.

Palazzo Lombardia (Milán, Italia)

Este rascacielos, finalizado en 2010, es uno de los puntos altos de Milán: se eleva 161 metros sobre el suelo y tiene 39 plantas. 

Llama la atención, en primer lugar, su propio nombre, ya que no hablamos de un edificio histórico, sino de un edificio de nueva construcción. 

Actualmente, este palazzo de hierro y cristal es la sede del gobierno de la región de Lombardía, aunque su planta baja está abierta al público con tiendas, restaurantes, bares e incluso un auditorio.

¿Qué lo convierte en uno de los edificios futuristas reales más llamativo? Su increíble patio interior geométrico, diseñado por Pei Cobb Freed & Partners. 

Cité du Vin (Burdeos, Francia) 

Situado en el centro de Burdeos, La Cité du Vin es un complejo cultural, único en el mundo, en el que el vino se presenta en todas sus dimensiones: gastronómicas, culturales, patrimoniales y universales. 

Inaugurada en 2016, esta obra maestra de la arquitectura futurista situada a orillas del río Gaona tiene una superficie total de 14.000 m² y 10 pisos de altura, y destaca por sus curvas atrevidas. 

Todo un estímulo para los sentidos que alberga en su interior una tienda con vinos del mundo, un bar y un gran mirador, Belvedere, que ofrece una espectacular panorámica 360 grados de Burdeos y sus alrededores. 

Ordos Museum (Desierto de Gobi, Mongolia)

En el Desierto de Gobi, uno de los más importantes y de mayor tamaño del mundo, encontramos otro de los edificios futuristas reales más llamativos, tanto por su forma como su ubicación. Se trata del Ordos Museum, diseñado por el estudio chino MAD Architects siguiendo la filosofía del arquitecto Richard Buckminster Fuller y de su famosa cúpula geodésica. 

El resultado es un edificio luminoso, tranquilo y fluido, que representa la convergencia entre la arquitectura y el paisaje: algo así como una fusión  entre el cemento de los edificios urbanos de la ciudad y la arena del desierto. 

Una de las principales claves de este edificio futurista es la iluminación natural, ya que la cubierta está llena de claraboyas y ventanas que facilitan el paso de la luz. 

Respecto al interior, el Ordos Museum funciona como un «organismo vivo» de paredes blancas y curvilíneas cuyos espacios expositivos están interconectados.

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