Qué es un jardín hipoalergénico y cómo hacer uno en casa

jardín hipoalergénico
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Disponer de un espacio exterior en nuestra propia casa siempre es una ventaja. Sin embargo, nuestro jardín no siempre es como nosotros deseamos, bien por cuestiones de espacio o bien porque los árboles, arbustos o plantas que tenemos allí desprenden grandes cantidades de polen. 

Muchas veces, este exceso de polen se relaciona con alergias y con la aparición de síntomas muy molestos como conjuntivitis, estornudos, secreciones por la nariz, lagrimeo, irritación en los ojos e incluso ataques de asma

Los expertos en jardinería pueden darnos diferentes soluciones a este problema. Por ejemplo, pueden sugerirnos cultivar plantas hembras que, aunque más difíciles de conseguir y algo más sucias, también tienen la capacidad de atrapar y eliminar el polen que hay en el aire de manera más efectiva.

Otra forma de evitar el exceso de polen en nuestro jardín es adquirir especies perennes y autóctonas, ya que suelen ser más fuertes y generan un ambiente más sano.

¿Qué es un jardín hipoalergénico?

Los jardines hipoalergénicos se han convertido en una de las mejores alternativas para disfrutar de nuestros espacios exteriores. 

Con esta denominación nos referimos a un tipo de jardines en los que, gracias a una correcta elección de las especies y su distribución, podemos controlar algunos problemas de salud ligados a la presencia de polen en el aire.

Dicho de forma más sencilla, un jardín hipoalergénico es una alternativa excelente para disfrutar del contacto con la naturaleza en casa sin «sufrir» las molestias y alergias provocadas por la polinización de algunas flores y plantas. 

Qué plantas elegir para tu jardín hipoalergénico 

Para conseguir un jardín hipoalergénico es fundamental elegir plantas que no expulsen demasiado polen. 

Lo aconsejable en los jardines «libres de alergias» es no usar plantas con polinización anemógama, que son las que más polen expulsan y, por tanto, las que más  potencial alergénico tienen. Algunas de las plantas y arbustos de este tipo que conviene evitar son abedules, cipreses, avellanos, robles, artemisas, ambrosías o cola de caballo.

Por contra, al elegir las plantas de los jardines hipoalergénicos, debemos decantarnos por aquellas que no son polinizadas por insectos y que se conocen como autopolinizantes. La mayoría de las plantas aromáticas son autopolinizantes, siendo una buena opción decorativa que, además, puedes usar para cocinar. Algunas de estas plantas son la menta, la lavanda o el romero.

Otras especies que pueden encajar dentro de tu jardín hipoalergénico son las de la familia de las suculentas, como los cactus o los áloes. Todas ellas son muy buenas aliadas para combatir las alergias de manera natural y sencilla. 

Diseño de un jardín hipoalergénico: qué tener en cuenta 

El diseño de jardines nos ofrece muchas opciones para adaptar todo tipo de zonas verdes y espacios exteriores a nuestras necesidades. 

Una buena idea si quieres tener un jardín hipoalergénico en casa es utilizar piedras para su diseño

Los jardines con piedras tienen muchas ventajas: además de ser más resistentes y duraderos, son perfectos para cualquier espacio exterior, ya que soportan muy bien los climas más extremos (tanto por frío como por calor) y, a la vez, reducen el consumo de agua de riego. 

Además, el paisajismo con rocas y piedras permite, por una parte, unificar el paisaje y, por otra, agregar textura y color mientras delimitamos áreas y trazamos caminos. Para ello, podemos usar piedra plana, gravilla, adoquines o piedra erosionada con los bordes redondeados. 

Un buen ejemplo de jardines hipoalergénicos son los jardines japoneses, donde las piedras, generalmente de origen volcánico, representan islas o montañas rodeadas de agua. En estos jardines también encontramos especies vegetales que emiten poco polen como las azaleas, los rododendros, los musgos o el bambú. 

De igual forma, si queremos reducir el riesgo de alergias en nuestro jardín, conviene evitar el uso del césped. En caso de ponerlo, es fundamental recortarlo regularmente para que no le dé tiempo a florecer. 

Otros consejos importantes que pueden ayudarte a diseñar tu jardín hipoalergénico son: 

  • Inspírate en el estilo «zen». De hecho, en los jardines «minerales» en los que domina la grava, las rocas o la arena es más complicada la aparición de alergias. 
  • Los huertos son totalmente compatibles con un jardín hipoalergénico. La mayoría de los vegetales cultivados en los huertos domésticos (como la lechuga, el tomate, el melón, el calabacín, el pimiento o las patatas) apenas emiten polen y, por tanto, no se relacionan con alergias. 
  • Si tienes la opción, conviene añadir plantas acuáticas para aportar mayor variedad a tu jardín hipoalergénico. Algunas de estas especies, como los lirios de agua o las flores de loto, diseminan su polen en el agua o son entomófilas, es decir, son polinizadas por insectos. Además de las plantas aromáticas sobre las que ya hemos hablado antes, dentro de este grupo de plantas con muy bajas probabilidades de generación de alergias se encuentran el magnolio, el falso pimentero, los naranjos, los limoneros, los rosales, los claveles, los geranios, la mayoría de los árboles frutales y las legumbres. 

5 Consejos para mantener a «raya» tus alergias sin renunciar a tu jardín 

Una de las cosas que nos ha enseñado el COVID-19 y los confinamientos vividos en los últimos tiempos es que los jardines son sinónimo de salud y de bienestar

Si disponemos de un pequeño jardín en casa, podemos destinar unos minutos cada día a disfrutar de la naturaleza, renovar energías y desconectar de las rutinas. 

Además, diseñar un jardín hipoalergénico también puede ser un revulsivo para adoptar hábitos más saludables, hacer ejercicios al aire libre como el yoga o crear nuestro propio huerto urbano. 

Algunos consejos para disfrutar de tu jardín sin que las alergias sean un problema son: 

  1. Intenta mantener las ventanas cerradas a última de la mañana y primera de la tarde, ya que son las horas del día con mayor polinización. 
  2. Utiliza aire acondicionado con filtros.
  3. Durante las épocas de polinización (especialmente en la primavera) intenta no tender tu ropa cerca del jardín.
  4. Si tienes césped, evita cortar el césped tú mismo/a o acostarse sobre él.
  5. Elige siempre que puedas plantas autóctonas. Muchas veces, las especies no pueden adaptarse a un clima fuera de su hábitat natural y, como consecuencia, tienden a atraer insectos y  producir plagas que pueden ser perjudiciales para el resto de especies de tu jardín.

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