Tipos de garaje que puedes encontrar al comprar una casa ¿cuál me interesa?

tipos de garajes

Según datos de la OCU del año 2019, el volumen del parque de vehículos en España a finales de la segunda década del siglo XXI superaba los 29 millones de unidades. 

Por este motivo, tener garaje siempre es una gran ventaja, especialmente si vives en una gran ciudad o en zonas residenciales con mucho tránsito de coches. 

Actualmente, la mayoría de las casas y pisos de nueva construcción incluyen la opción de comprar un garaje. Sin embargo, no siempre ha sido así: durante muchos años, los bloques de pisos no se construían con garaje, algo que, a la larga, supuso (y sigue suponiendo) un problema en aquellos lugares donde encontrar un aparcamiento puede convertirse en una auténtica Odisea. 

Este es el motivo por el que muchas personas, cuando compran un piso de segunda mano para reformar o para alquilar, deciden invertir también en una plaza de garaje. Las opciones son varias. 

Tipos de garajes más habituales 

Los tipos de garajes más habituales que podemos encontrar cuando compramos una vivienda son: 

  • Garaje compartido. Los garajes compartidos son aquellos espacios subterráneos de un edificio o de un conjunto de viviendas que se destinan al aparcamiento de coches. Estos espacios, diáfanos, se distribuyen en plazas de aparcamiento correspondientes a cada propietario sin paredes o separación física entre ellas.
  • Garaje propio. Un garaje propio es una estancia dedicada al aparcamiento de vehículos y al que tiene acceso exclusivo su propietario. Este tipo de garajes están perfectamente delimitados, y solo el propietario puede acceder a ellos, muchas veces, desde su propia vivienda. Los garajes propios pueden ser subterráneos o en superficie, y pueden albergar uno o más coches según el espacio disponible.
  • Aparcamientos al aire libre. En este caso, no hablamos de un garaje como tal, sino de una serie de plazas de aparcamiento al aire libre y ubicadas dentro de un recinto residencial. Por ejemplo, una urbanización. Estas plazas pueden ser propias (es decir, cada propietario tiene una o varias asignadas), aunque también pueden ser compartidas. 

¿Qué tipo de garaje es más conveniente en tu hogar? 

En líneas generales, nuestra recomendación es intentar, siempre que se pueda, optar por un garaje cubierto. ¿Por qué? Porque los garajes cubiertos protegen tu vehículo ante las inclemencias del tiempo (lluvias, viento, rayos UVA que hacen que los coches se calienten demasiado, hielo, etc.) y ante posibles actos vandálicos. 

Además, en los garajes cubiertos, comunitarios o privados, los robos son menos comunes (suelen tener cámaras de seguridad, lo que inhibe la acción de los ladrones) y la presencia de pequeños animales que puedan causar daños también es más baja.

Por otra parte, todos los vehículos, pero especialmente aquellos que funcionan con diésel, presentan más problemas en los meses de frío, ya que el combustible se espesa a bajas temperaturas, los filtros se atascan y la potencia del motor puede ser insuficiente para arrancar.  

Si tenemos un garaje propio, la posibilidad de colisiones accidentales con otros vehículos disminuirá. En los garajes comunitarios, conoceremos nuestra plaza o de nuestro garaje y qué maniobras debemos hacer para aparcar.  Está claro que puede haber pequeños incidentes con alguna columna o con otros coches, aunque normalmente se trata de pequeñas rozaduras. 

En caso de tener que llamar al seguro por este tipo de incidentes, las gestiones serán mucho más sencillas: en los garajes comunitarios o compartidos suele haber cámaras de seguridad, y podemos saber quién es el propietario/a de la plaza y localizarlo para la firma de papeles, etc. 

Por último, disponer de un garaje propio y privado tiene sus propias ventajas. La más importante es que, además de aparcar el coche, este tipo de garajes suelen ser grandes, por lo que pueden servir para guardar motos y bicis, como trastero, para herramientas, etc. aportando una interesante solución de almacenaje para tu vivienda. 

Una inversión segura 

Comprar una plaza de garaje puede ser una inversión interesante, especialmente si queremos alquilar o vender una casa: su valor en el mercado se revalorizará, sobre todo en las grandes ciudades o en lugares donde la demanda de aparcamientos es muy alta.

En todo caso, y al igual que ocurre en el caso de las viviendas, comprar una plaza de garaje requiere una serie de gastos anuales que debemos tener en cuenta para analizar su rentabilidad. Se trata de los gastos de comunidad y el IBI

Además, la financiación para comprar una plaza de garaje es bastante sencilla y los precios son mucho más asequibles para los pequeños inversores, quienes muchas veces ni siquiera necesitan pedir un crédito a su banco para acceder a este tipo de compra. 

Por otra parte, vender una plaza de garaje no es lo mismo que vender una casa, ya que tanto el proceso como el precio son mucho más flexibles. De esta forma, en caso de necesitar el dinero, podemos recuperar la inversión y obtener liquidez en un plazo de tiempo relativamente corto.

Conclusión

Comprar un piso, un chalet o una casa con garaje es la mejor forma de rentabilizar tu inversión. Disponer de una plaza de garaje nos ahorra tiempo, pues buscar aparcamiento en ciertas zonas o a determinadas horas del día puede ser complicado. Y, además de aportarnos comodidad, con esta solución nuestro coche estará en mejores condiciones, lo que también puede ayudarnos a ahorrar dinero en nuestro seguro: muchas aseguradoras reducen sus cuotas cuando un coche cuenta con su plaza de aparcamiento o un parking en un lugar protegido.


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