Vivir en barrios privados: ¿Vale la pena invertir en una vivienda?

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Los barrios privados constituyen una de las modalidades residenciales más elitistas. Normalmente, con esta definición nos referimos a zonas residenciales y urbanizaciones de nueva construcción, situadas a pocos kilómetros de las grandes ciudades, destinadas a compradores con un alto poder adquisitivo y con unas características singulares.

Este tipo de barrios tienen muchas ventajas, aunque también algunos inconvenientes. Por eso, si estás pensando en comprar una casa y estás barajando esta opción, conviene que valores los pros y los contras de tu inversión.

Principales características de un barrio privado

De forma genérica, un barrio privado funciona como una «mini-ciudad» alejada del bullicio urbano y que ofrece todo tipo de servicios y comodidades a sus residentes.

Casi todos tienen unas normas de convivencia específicas que afectan a cuestiones del día a día como la gestión y uso de las zonas comunes o el tránsito de vehículos por sus calles.

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Entre las características de estos barrios privados, destacamos:

  • Su perímetro está perfectamente delimitado, cercado y vigilado por una empresa privada durante 24 horas al día. Los accesos al barrio, por lo tanto, están restringidos y controlados.
  • Sus calles tienen velocidad limitada (30 kilómetros por hora). El objetivo de esta restricción es controlar el tránsito de coches, garantizar la seguridad de los peatones y disminuir el nivel de ruido.
  • La mayoría de las edificaciones de un barrio privado son chalets, casas independientes y pequeñas urbanizaciones de viviendas unifamiliares. Casi todos cuentan con zonas de uso común como jardines, piscinas, gimnasio, parques infantiles, pistas de tenis, supermercados, cajeros automáticos, etc.
  • Algunos barrios privados tienen sus propias guarderías o academias. Muchos de ellos están ubicados cerca de los centros educativos más elitistas.

¿Por qué vivir en un barrio privado? Ventajas e inconvenientes 

La demanda de viviendas en barrios privados es cada vez más elevada, sobre todo en las grandes ciudades. Los motivos son, fundamentalmente, dos: por una parte, la necesidad de encontrar lugares aislados en los que se garantice al máximo la seguridad y la privacidad de sus habitantes; por otra, cada vez buscamos viviendas más espaciosas, apartadas del bullicio y que nos ofrezcan zonas verdes.

Algunas de las ventajas de vivir en un barrio privado son:

  • La seguridad y privacidad están garantizadas. Sin duda, se trata de su principal ventaja. Todos los accesos al perímetro del barrio están controlados, por lo que es posible saber si quién entra es un conocido o un vecino.
  • Los niños pueden jugar en la calle más seguros. En los barrios privados los niños pueden jugar o ir en bicicleta por las calles. Además, este tipo de barrios tienen estrictas normas respecto a la circulación de vehículos.
  • Tendrás todos los servicios a tu disposición. En un barrio privado disfrutarás de servicios como seguridad privada 24 horas, limpieza de calles y recogida de residuos, servicios de transportes urbanos, etc. Además, los costes de mantenimiento general son asumidos por todos los vecinos, a través de los gastos de las expensas. En muchos de estos barrios el personal de mantenimiento también se encarga de recoger y repartir el correo, informar a los vecinos sobre reuniones y juntas, etc.
  • Disfrutarás de una mejor convivencia con tus vecinos. Una de las principales ventajas de residir en un barrio privado es la reducción de problemas ocasionados por la convivencia. En este tipo de barrios los propietarios suelen tener intereses comunes y existen normas sobre el uso de zonas comunes, aludiendo siempre a la responsabilidad y solidaridad con el resto de los usuarios. Disfrutar de una buena convivencia aporta tranquilidad y fomenta la vida social con los vecinos.
  • Estarás más cerca de la naturaleza. Los barrios privados disponen de grandes zonas verdes para estar en contacto con la naturaleza y disfrutar de actividades al aire libre como pasear, correr o ir en bici. En este entorno, las vistas de nuestra casa también serán más atractivas y disfrutaremos de más luz natural.
  • No tendrás problemas de aparcamiento. La mayoría de las viviendas situadas en barrios privados cuentan con garaje propio. Pero, de no ser así, tampoco tendrás grandes dificultades de aparcamiento: la mayoría de las calles están vacías y estacionar tu coche no será un problema.

Respecto a los inconvenientes de vivir en un barrio privado, destacamos dos:

  • Alejan a sus inquilinos de la realidad de la ciudad. Aunque estas personas salgan a trabajar o a estudiar, y aunque muchos barrios privados cuenten con servicios como autobuses de línea, lo cierto es que al final es habitual depender del coche para desplazarse.
  • Los costes de mantenimiento son muy elevados. Los barrios privados están pensados y diseñados para personas con un alto poder adquisitivo y los gastos comunes  (mantenimiento, seguridad, jardinería, iluminación, etc.), aunque compartidos, son altos.

¿Qué debes valorar antes de invertir en un barrio privado?

Si estás pensando en comprar una vivienda en un barrio privado, debes valorar estas cuestiones antes de comprar o alquilar una casa:

  • La ubicación del barrio, sus accesos y sus comunicaciones.
  • La cantidad y calidad de sus espacios verdes, como jardines y parques.
  • El diseño interno y el tamaño y distribución de las parcelas.
  • Las infraestructuras y servicios disponibles (actividades deportivas, gas natural, conexiones a Internet, servicios de recogida de basuras, centro de salud, supermercados, etc.)
  • El coste de las expensas y de las cuotas mensuales/anuales de mantenimiento.
  • La consolidación y promoción del barrio. Es decir, la cantidad de casas que se han construido, los nuevos proyectos a desarrollar a corto plazo, las casas habitadas, las posibilidad de revalorización del terreno y de la vivienda ante una posible venta, etc.
  • El estado de la vivienda y su situación respecto al pago de impuestos, gastos de comunidad, etc.

Algunos de los barrios privados más exclusivos de nuestro país

Aunque esta fórmula todavía no está muy extendida, algunos barrios privados son muy famosos y están ubicados en algunas de las zonas residenciales más emblemáticas de nuestro país.

Hablamos, por ejemplo, de La Moraleja, un barrio privado de referencia en España. Construido al norte de Madrid en la segunda mitad del siglo XX, mantiene desde hace décadas su carácter exclusivo y elitista. En 2016 el barrio contaba con 1.050 viviendas unifamiliares aisladas y alrededor de 400 adosadas.

Otro barrio privado muy exclusivo y también ubicado cerca de la capital es La Finca, en Pozuelo de Alarcón. Los suelos de este barrio privado fueron recalificados primero para uso deportivo y  después para residencial. Además de su extrema seguridad y privacidad, una de las particularidades de esta urbanización es su unidad arquitectónica, ya que la mayoría de las viviendas han sido diseñadas por un mismo arquitecto.

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La Zagaleta, cerca de Marbella, es otro ejemplo de barrio privado. En este caso, la idea inicial era construir 420 viviendas en plena armonía con la naturaleza, en las faldas de las serranías de Ronda. Actualmente, La Zagaleta se ha convertido en uno de los mejores resorts de Europa: cuenta con villas de lujo para compra y alquiler, y con servicios como campo de golf y escuela ecuestre, además de impresionantes vistas al Mediterráneo.

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